Mi primer trabajo en la empresa fue de cajera del Economato viejo. Cuando empecé no había muchos artículos, pero sí los más básicos: leche, pan, aceite, legumbres, conservas, carne, pescado... El pan lo hacían en la panadería, que también era de la empresa.
En la colonia había asimismo una vaquería y teníamos dos despachos de leche, por la mañana y por la tarde, incluidos domingos y festivos. Cada quince días, además, despachábamos carbón para las cocinas y estufas de la colonia. La venta se llevaba a cabo en la calle y todavía siento en los huesos el frío que pasábamos en invierno.
Para abastecer la carnicería, se sacrificaban las reses allí mismo, en la calle, porque no disponíamos de matadero. En cierta ocasión, un choto se soltó de la cuerda con la que le amarraban cuando estaba a punto de ser sacrificado y estuvimos varias horas corriendo detrás de él hasta que pudimos atraparlo. El pescado venía dos veces por semana y nos lo traían directamente del puerto por ferrocarril.

