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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Angel localiza a Don Rafael Arellano, el maestro.

Extraído de una publicación del grupo cerrado de Facebook "Colonia Iberia" escrita por Ángel Revuelta Toledano
Amigos míos, los que estuvimos en el colegio allá hacia los años 60 hasta los 70, ¿quién no recuerda a ese profesor (don Rafael) y a esa profesora Doña (Evelia) que luego fuese sustituida en clase de mayores (de niñas) por (Meme)?. ¿Quien no recuerda sobre todo a don Rafael con aquel palo de tres cuartas en lo alto de la mesa siempre en guardia para que no nos olvidásemos de él?, aquellos momentos que nos ponía en penitencia con los brazos en cruz y repasando la pared poniéndonos mirando hacia ella, que por cierto estaba forrada de madera hasta media altura; aquellas tardes soleadas de otoño y primavera en el que todos a voz alta solicitábamos ese paseo que nos impidiera pasar toda la tarde dentro de clase; esa petición de Reyes en la cual todos pedíamos una bicicleta y un balón de reglamento y luego nos daban un compás o una pelota de goma o una cartera; todo quedaba en una ilusión pero estábamos contentos mientras duraba.

miércoles, 20 de abril de 2011

La Escuela (por Francisco Jiménez Sánchez)

Tenía seis años cuando entré por primera vez en la escuela de la Colonia Iberia. Lo recuerdo como si fuera hoy. Por fin, me había hecho mayor. O eso pensábamos nosotros, porque en la colonia ir a la escuela marcaba un punto de inflexión: era dar el salto que te permitía pasar de niño a mayor. 

Todos entrábamos a la misma edad y salíamos con 14 años. Muchos, listos para pasar a engrosar la nómina de trabajadores de La Fábrica como aprendices. Otros, preparados para estudiar bachiller o formación profesional en Aranjuez. Al principio, había solo dos aulas y dos maestros: D. Rafael, el de los chicos, y Doña Evelia, que enseñaba a las chicas. Con el paso de los años y el incremento de alumnos, hubo que ampliar las clases y se incorporaron dos nuevas maestras: Meme y Paqui. Antes y después pasaron por allí otros profesionales de la docencia que dejaron una huella imborrable en nuestros recuerdos y en nuestra formación.

La Maestra (por Demetria González Criado)


Nunca pude imaginar que, yo, aquella niña de 4 ó 5 años que se sentaba en los pupitres de dos plazas de la escuela de la Colonia Iberia, llegase años más tarde a llevar las riendas de una de esas aulas y después a ser directora del centro.

Pero así fue. Llegué a estas escuelas de Patronato (régimen especial) como propietaria definitiva de la plaza en 1965, gracias a D. Eduardo Calderón, que creó una escuela unitaria más, reclamándome a la Dirección Provincial de Educación para desempeñar mi labor docente en la colonia, donde se desarrolló toda mi infancia, donde residía mi familia y donde, más tarde, formé yo la mía propia.