En Castillejo había varios días especiales a lo largo del año en los que los habitantes de la Colonia Iberia se citaban para el festejo y se reconocían a sí mismos como colectivo. Pero el mejor día, el verdadero día grande, era el 10 de mayo, fecha de las fiestas locales de La Cruz.El ajetreo empezaba la víspera en el campo de fútbol. El día 9 por la noche tenía lugar la exhibición de fuegos artificiales que cada año señalaba el inicio de las fiestas. A continuación se celebraba un baile en el Casino con alguna de las orquestas moda de la época.
Pero aquel no era un baile cualquiera. Era una cita festiva importante a la que acudían no sólo los habitantes de la Colonia Iberia, sino también los de los pueblos cercanos. Sólo se ponía una condición: había que tener 14 años. La limitación, como es fácil suponer, traía de cabeza al colectivo infantil de la colonia, que todos los años trataba de burlar la norma y entrar en el baile. El problema era que Pifa y Julián Mora, los guardas jurados de la colonia, conocían a toda la chiquillería, y no permitían que nadie de menos de 14 años se les colara en el Casino. Casi siempre intentábamos entrar por alguna de las ventanas, pero al final nos encontraban y nos echaban a la calle. ¿Tan importante era el baile? Bueno, para algunos, sí. De este baile salieron algunas parejas que luego acabaron en matrimonio, y para dar prueba de ello yo misma me puedo poner de ejemplo.
